A las diez de la mañana, ya estaban los dos hermanos saliendo por la puerta del apartamento en busca de Anne. Matt la había llamado anoche. Le encantaba que su novia y su hermana se llevaran bien y quién mejor que ella para animar a Amanda.
Amanda llevaba unos pitillos negros con una blusa blanca adornada por un lazo, una chaqueta negra y unos botines negros con algo de tacón.
Matt llevaba unos vaqueros azules, con una camiseta simple blanca y una chaqueta azul.
Llegaron a casa de Anne que salía con Ben.
- ¡Hola cielo! – le dijo Anne a Matt besándole.- He pensado en que se venga Ben también que no le vendría mal renovar su armario.
- Gracias Anne.- respondió sarcástico.
- Ir con mi gemelo por la calle y que siempre repita ropa, no es muy de mi agrado.
- Mujeres…
Amanda salió del coche al ver que tardaban.
- Bueno, ¿qué? ¿Entráis? – dijo sonriendo.
Cuando la vio salir, a Ben se le iluminó la cara. Iba a pasar un día entero con ella, ¿qué mas podía pedir?
- ¡Hola Amanda!- le dijo Ben abrazándola y, a la vez levantándola del suelo.
- ¡Hola a los dos! Tú cada día estas más alto hijo… no sé como lo haces.– añadió cuando la dejó en el suelo, refiriéndose a Ben.
- Él más alto y yo más bajita…- dijo Anne resignada.
- Para mi eres perfecta.- le respondió Matt besándola.- Bueno, ¿vamos o qué?
Se metieron todos en el coche camino al centro de Londres.
- Para mi eres perfecta.- le respondió Matt besándola.- Bueno, ¿vamos o qué?
Se metieron todos en el coche camino al centro de Londres.
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- ¡Brooke! ¡Despierta, va!
- Qué pesado…. ¡Qué ya voy!
- ¡Brooke! ¡Despierta, va!
- Qué pesado…. ¡Qué ya voy!
Louis y Harry tenían que ensayar esa mañana y justo, llegaba el regalo de cumpleaños de Louis de parte de sus abuelos. Le pidió la noche anterior a su hermana que se quedara a dormir allí para estar pendiente al cartero por la mañana, pero era imposible que la joven se levantara antes de las once.
- ¡Ya estoy despierta! ¿Contento?
- Mucho, no sabes cuánto. Aleh, nos vamos. Llegaremos a las cinco para preparar todo y no te quedes dormida.
- Deja a la pobre que ya se ha enterado.
- Gracias Harry. No sé cómo le aguantas... te admiro enserio…
- Brooke, no empecemos…
- ¡Eso digo yo! No empecéis. Venga, adiós Brooke.- resolvió el encuentro Harry.
‘’ Te odio’’ le dijo Brooke a Louis mientras salían por la puerta. El mayor se dedicó a salir por la puerta ignorándola.
Después de dos horas llegó el supuesto cartero. Supuesto ya que no era exactamente el típico cartero que ella esperaba.
- ¡Voy!- dijo Brooke levantándose del sofá.
- ¡Hooooo.. ¿la? ¿Qué haces tú aquí?
- ¡Yo también me alegro de verte Niall!- respondió sarcástica.
- Y yo, y yo pero no se… esperaba a un chico llamado Louis y de repente me encuentro contigo, que obviamente no eres un chico…
- Jajajaja bueno, ¿quieres pasar?
- Claro.
Niall le entregó el paquete a Brooke y, allí estuvieron hablando un buen rato hasta que llegó la hora de la comida. Brooke cojió del armario algo muy suyo: una blusa estampada con un chaleco de pelo marron, unos vaqueros celestes y unos tacones marrones. Arreglada la chica, salieron a comer a la pizzería más cercana.
- ¿Vienes esta noche?
- Ajam, ¿tú también no?
- Si, aunque cueste creer que mi hermano me haya invitado...- Jajaja no te va a dejar pasar la Nochebuena sola y además… pues, yo le pedí que te invitara… - dijo vergonzoso el irlandés.
- ¿Y eso?
- Me gusta estar contigo… es decir, hablar y eso, eres genial y, si estás tú pues será una gran noche seguro.- Que alago por dios… tú también eres genial asique ya tenemos algo en común – dijo sonriendo y mirando a esos ojos azules que siempre la habían puesto nerviosa.
- Tenemos más en común de lo que tú te crees – respondió algo misterioso.
- ¿Así? Pues, habrá que conocernos mejor.
- Siempre será un placer.
Ambos sonrieron y siguieron con aquel agradable encuentro.


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