domingo, 15 de enero de 2012

Capítulo 2: Un cartero inesperado

A las diez de la mañana, ya estaban los dos hermanos saliendo por la puerta del apartamento en busca de Anne. Matt la había llamado anoche. Le encantaba que su novia y su hermana se llevaran bien y quién mejor que ella para animar a Amanda.

Amanda llevaba unos pitillos negros con una blusa blanca adornada por un lazo, una chaqueta negra y unos botines negros con algo de tacón.

Matt llevaba unos vaqueros azules, con una camiseta simple blanca y una chaqueta azul.
Llegaron a casa de Anne que salía con Ben.    

-    ¡Hola cielo! – le dijo Anne a Matt besándole.- He pensado en que se venga Ben también que no le vendría mal renovar su armario.
-    Gracias Anne.- respondió sarcástico.
-    Ir con mi gemelo por la calle y que siempre repita ropa, no es muy de mi agrado.
-    Mujeres…

Amanda salió del coche al ver que tardaban.

-    Bueno, ¿qué? ¿Entráis? – dijo sonriendo.

Cuando la vio salir, a Ben se le iluminó la cara. Iba a pasar un día entero con ella, ¿qué mas podía pedir?

-    ¡Hola Amanda!- le dijo Ben abrazándola y, a la vez levantándola del suelo.
-    ¡Hola a los dos! Tú cada día estas más alto hijo… no sé como lo haces.– añadió cuando la dejó en el suelo, refiriéndose a Ben.
-    Él más alto y yo más bajita…- dijo Anne resignada.
-    Para mi eres perfecta.- le respondió Matt besándola.- Bueno, ¿vamos o qué?
Se metieron todos en el coche camino al centro de Londres.
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-    ¡Brooke! ¡Despierta, va!
-    Qué pesado…. ¡Qué ya voy!

Louis  y Harry tenían que ensayar esa mañana y justo, llegaba el regalo de cumpleaños de Louis de parte de sus abuelos. Le pidió la noche anterior a su hermana que se quedara a dormir allí para estar pendiente al cartero por la mañana, pero era imposible que la joven se levantara antes de las once.

-    ¡Ya estoy despierta! ¿Contento?
-    Mucho, no sabes cuánto. Aleh, nos vamos. Llegaremos a las cinco para preparar todo y no te quedes dormida.
-    Deja a la pobre que ya se ha enterado.
-    Gracias Harry. No sé cómo le aguantas... te admiro enserio…
-    Brooke, no empecemos…
-    ¡Eso digo yo! No empecéis. Venga, adiós  Brooke.-
resolvió el encuentro Harry.

‘’ Te odio’’ le dijo Brooke a Louis mientras salían por la puerta. El mayor se dedicó a salir por la puerta ignorándola.

Después de dos horas llegó el supuesto cartero. Supuesto ya que no era exactamente el típico cartero que ella esperaba.

-    ¡Voy!- dijo Brooke levantándose del sofá.
-    ¡Hooooo.. ¿la? ¿Qué haces  tú aquí?
-    ¡Yo también me alegro de verte Niall!- respondió sarcástica.
-    Y yo, y yo pero no se… esperaba a un chico llamado Louis y de repente me encuentro contigo, que obviamente no eres un chico…
-    Jajajaja bueno, ¿quieres pasar?
-    Claro.

Niall le entregó el paquete a Brooke y, allí estuvieron hablando un buen rato hasta que llegó la hora de la comida. Brooke cojió del armario algo muy suyo: una blusa estampada con un chaleco de pelo marron, unos vaqueros celestes y unos tacones marrones. Arreglada la chica, salieron a comer a la pizzería más cercana. 


-    ¿Vienes esta noche?
-    Ajam, ¿tú también no?
-    Si, aunque cueste creer que mi hermano me haya invitado...
-    Jajaja no te va a dejar pasar la Nochebuena sola y además… pues, yo le pedí que te invitara… - dijo vergonzoso el irlandés.
-    ¿Y eso?
-    Me gusta estar contigo… es decir, hablar y eso, eres genial y, si estás tú pues será una gran noche seguro.
-    Que alago por dios… tú también eres genial asique ya tenemos algo en común – dijo sonriendo y mirando a esos ojos azules que siempre la habían puesto nerviosa.
-    Tenemos más en común de lo que tú te crees – respondió algo misterioso.
-    ¿Así? Pues, habrá que conocernos mejor.
-    Siempre será un placer.
 
Ambos sonrieron y siguieron con aquel agradable encuentro.

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