Al día siguiente quedaron todos pero por partes distintas, cada pareja por su lado.
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- Brooke: Yo quiero un chocolate grande con… tres churros.
- Niall: Como se nota que eres mi novia… yo lo mismo pero quiero más churros, póngame cinco.
El camarero terminó de apuntar el pedido de Niall y se marchó.
- Brooke: Te vas a poner como una vaca como sigas comiendo así.
- Niall: Primero, sería como un toro y segundo, habló la del chocolate grande…
Brooke abrió la boca imitando que le había ofendido, recogió sus cosas de la mesa, las guardó en el bolso y se levantó esperando a que Niall le pidiera su compañía.
- Niall: ¡¿A dónde vas?!
- Brooke: Que más te da, no vaya a ser que te vean con tu novia la gorda.
- Niall: ¡Eieieiei! –dijo el irlandés levantándose; se acercó a la chica y la cogió por la cintura - Mi novia es preciosa y quien se meta con ella, que se prepare para el ataque del Sr. Ternura, que tan tierno no es, de hecho, soy una gran amenaza.
Brooke empezó a sonreír, se besaron suavemente y se volvieron a sentar. Pocos minutos después llegó el camarero con todo su pedido.
- Niall: Toma, tápate los ojos.- dijo ofreciéndole una servilleta.
- Brooke: ¿Qué me tape los ojos? ¿Para qué?
- Niall: Tú tapa; es un juego.
Sin preguntar más, la joven se ató la servilleta. Niall se acercó muchísimo a ella.
- Niall: ¿Cuántos dedos tengo?
- Brooke: ¿Dos?
Inmediatamente Niall besó a Brooke, dándole a entender que no había ningún dedo de por medio y la chica se limitó a sonreír tímida.
- Niall: Bien, el juego consiste en: yo mojaré un churro en el chocolate y lo sujetaré con la mano. Tú debes intentar comerlo. ¿Ok?
- Brooke: Vale, cuando quieras.
Niall mojó el churro en el chocolate y lo sujetó en su mano, como había dicho anteriormente. Brooke empezó a acercar su cabeza a él, buscando el churro. Niall no paraba de reír silenciosamente al ver la cara de la chica. Cada vez que se acercaba al churro, el irlandés lo llevaba a otro lado y así, hasta cinco veces.
- Brooke: Estás haciendo trampas, lo sé. No hay churro.
- Niall: Jajajaja que sí hay; tú tira hacía la derecha.
Siguiendo el consejo de su novio, Brooke se acercó más a la derecha. Niall rozó con el churro la nariz de la chica, dejándola así totalmente manchada. Brooke subía la cabeza para buscar el churro y Niall lo llevaba por toda su mejilla, después por barbilla y finalmente, por sus labios. El chico no paraba de reír, esta vez en voz alta. Brooke se quitó la servilleta y vio Niall riéndose escandalosamente en frente suya. De repente, la chica mojó dos dedos en el chocolate y lo pasó por la frente de Niall y, a continuación, por su boca.
- Niall: A mí no me importa, ahora lo tendrás que sufrir tú.
El chico se levantó de su lado de la mesa y se sentó en el mismo sofá que Brooke y la besó un par de veces.
- Niall: ¿Estaba bueno el chocolate?
- Brooke: El mejor que he probado en mi vida.
Ambos sonrieron felices. Les encantaba estar con el otro, encajaban perfectamente. Se alegraban de que Justin hubiera sonado aquella tarde.
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- Jane: JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA ¿Qué haces así vestido?
- Louis: Ya verás, tú solo entra en el coche.
Jane se metió en el coche. Durante todo el trayecto no paró de reír con Louis. El chico iba vestido de zanahoria, con la cara naranja y las manos también.
Llegaron a un edificio grande y, antes de que Jane pudiera leer el letrero, Louis adentró el coche en el parking. Subieron por un ascensor. Llegaron a la tercera planta, como había marcado Louis y, allí Jane se dio cuenta de que estaban en un hospital. No entendía muy bien la razón de estar allí pero reía continuamente al ver la cara de la gente mirando a su novio. Entraron en una sala, donde una mujer de piel oscura, bajita y algo regordeta, les saludó calurosamente y le dijo al chico: ‘’ Te están esperando ‘’. Les llevó a una habitación con la puerta cerrada. Cuando entraron, unos 20 niños empezaron a reír. Algunos estaban sentados en pequeñas sillas, otros tumbados en camas y algunos sentados en el suelo. En aquella habitación se encontraban todos los niños enfermos del hospital. El hospital le había pedido al cantante ese favor, y él, con mucho gusto, había aceptado.
- Louis: ¿Qué tal estáis chicos?
Todos se acercaron a abrazarle. Jane seguía al lado de Louis parada y algo afectada. De repente, notó como unas pequeñas manos abrazaban sus piernas y una cabeza se apoyaba en su costado; Jane miró y vio una cabecita sin pelo; pocos segundos después unos ojos verdes la estaban mirando. Jane se agachó a la altura de la niña afectada por cáncer.
- Jane: Hola pequeña, ¿Cómo te llamas?
- Amanda: Soy Amanda… - respondió sonriente.
- Jane: ¡Qué nombre más bonito! Mi mejor amiga se llama así también.
- Amanda: ¡¿Si?! Y tú ¿cómo te llamas?
- Jane: Me llamo Jane, encantada.
- Amanda: Tu nombre también me gusta mucho y tu sombra de ojos.
- Jane: ¡Gracias! Se llama ‘’ Luz de mar ‘’; cierra los ojos.
La pequeña hizo caso y cerró los ojos. Jane dirigió su dedo hacía su parpado, tomó algo de su sombra verdosa y, con suavidad, se la puso a Amanda.
- Jane: Te queda genial con tu color de ojos.
- Amanda: Muchas gracias. – respondió sonriendo.
Jane se levantó y vio a Louis mirándola. El chico besó con todo el amor del mundo a su novia. Sabía que le iba a gustar aquel lugar igual que a él, el primer día que fue.
Todos los niños volvieron a sus sitios y comenzó el espectáculo. Louis empezó a contar una historia de una zanahoria que se enamoraba de una cebolla; según contaba, sus verduras amigas no querían que estuviera con la cebolla porque no tenía nada en la cabeza pero la zanahoria vio a cebolla tan bella que, ignorando a sus amigos, se casó con ella. Todos los niños reían con las tonterías de Louis, todos incluida Jane.
- Louis: … Cuando la boda terminó; Zanahorio y Cebolla decidieron bailar, como es normal al final de las bodas… y ahora para representarlo, Sra. Cebolla ¿me acompaña?
Le extendió un brazo a Jane ofreciéndole bailar con él. La chica se levantó y bailaron juntos, agarrados. Los niños empezaron a reír y los monitores del hospital les dijeron: ‘’ Chicos silencio, que el Sr. Zanahorio y la Sra. Cebolla están bailando. ‘’
Entre susurros, Louis y Jane empezaron a hablar en el oído del otro.
- Jane: Eres increíble.
- Louis: Me encanta estar aquí, soy tan feliz viéndoles reír…
- Jane: Tú eres el motivo de su felicidad, y de la mía.
Louis se separó de Jane y, después de algunos segundos mirándola a los ojos, la besó bajo la atenta mirada atónita de todos los niños. Todos en la sala comenzaron a aplaudir y Louis, como si de una gran obra se tratara, hizo una reverencia. Jane miraba la escena enamorada, enamorada de aquella situación y de aquel hombre. Se sentía la mujer más afortunada del mundo por tenerle.
ZANAHOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORIO *-*
ResponderEliminarJoder, he leido esto 15 veces, que las he contado tía..
ay que eriugfvjedigvkejdrsfvnedrfskjv *-*
Siempre he soñado hacer eso, quiero decir, ir a un hospital a alegrarle, aunque sea unas horas, las caras a niños con cáncer o con cualquier enfermedad *-*
Jopppppppppppppppppppe, que me lo como ;$
¿con que señora cebolla e.e? ¿no había otra verdura? JAJAJAJAJAJAJ ;$
Bueno tía, me ha encantaaaaaaaaaaaado, ahora lo leeré por decimosexta vez e.e (se dice así? jajajajajaja)
Pues eso ttttttttía, que mancantao y que me como al zanahorio e.e *-*
te quieeeeeere, la pesada/petarda de mi (L)
fhksñohfdksñlfjdklsñjfdkffd no me gusta, me encantaaa *___* es que es tan aiiiiiiiiiiiiiiiiish (LL) y lo de el hospital... se me han salido las lagrimas :) sigue así!!!
ResponderEliminarjajajajajaja ohh! muchisimas gracias :D me alegro de que te guste:)
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